Crónicas de Marruecos: Parte I

"Al Maghrib al Aqşá"

Que significa "La Tierra más lejana hacia el poniente", es la procedencia del nombre de Marruecos. Comprendido dentro de la vasta región del "Maghrib" (poniente), que corresponde a la parte más occidental del Mundo Árabe (Marruecos, Argelia, Túnez), en el norte de África, Marruecos ofrece un siempre sorprendente collage de excelente gastronomía, paisajes bellísimos e imposibles, y maravillosa gente.

Durante 11 días, Sara y yo estuvimos recorriendo esta hermosa tierra (en un todoterreno), aventura que nos deparó muy buenas experiencias y la siempre presente cualidad de cualquier viaje de este tipo, la renovación y hasta el crecimiento en la comprensión de una parte de nuestro mundo diferente de aquella de la que provenimos... Aunque Marruecos esté muy occidentalizado, a caballo entre el mundo musulmán y occidente (y esto es una pesada losa, ya que ambos mundos lo juzgan y miran con malos ojos), guarda todavía muchas tradiciones propias del mundo árabe, y es capaz de ofrecerlas y mostrarlas en todo su esplendor...

Poco a poco iré publicando los videos, a medida que los tenga editados... Por ahora, los invito a compartir este viaje conmigo, a través de las fotos y las historias que nos dejó...

Llegada a Marruecos

Salimos de Madrid el sábado después de comer. El plan consistía en alcanzar Algeciras sobre las 7 de la tarde, para cruzar a Ceuta relativamente temprano, y dormir en Tetouán, ya en territorio Marroquí, a 40kms al sur de Ceuta.

Pero para variar, se nos hizo tarde. Los 600kms de Madrid a Algeciras los hicimos lo más rápido que pudimos, y llegamos justito para embarcar en el último Ferry del día, a las 22. El cruce por el estrecho se hace en sólo 30 minutos (en caso contrario se llamaría el Ancho de Gibraltar). La mayor cantidad de tiempo, sin embargo, la perderíamos en la frontera entre Ceuta y Marruecos. Hasta 2 horas nos tuvieron rellenando papeles varios, demora que se acrecentó por tener que obtener un permiso temporal para circular en un vehículo extranjero...

La ineficaz burocracia marroquí se hizo enseguida patente, observando el gran número de gente involucrada en el papeleo de la frontera, y el hecho de que nadie nos explicaba concretamente todos los pasos a seguir. Cuando rellenamos el papel de entrada, quien nos lo dio nos indicó que teníamos que sellar el pasaporte en otra cabina, tras lo cual volvimos al primero, que nos decía que ahora teníamos que obtener el permiso de circulación de otro policía de aduana, para lo cual primero tenía que revisar el vehículo un tercero, pero quien sellaba el permiso definitivo era otro que había por ahí como que la cosa no iba con él, y finalmente, nos devolvió el papel otro más, vestido de civil, porque se ve que estaba aburrido, o algo así...

Eventualmente, entramos en Marruecos a medianoche, y por la gracia de los cambios de horario exclusivamente políticos, le robamos dos horas al día, "regresando" hasta las 10 de la noche.

En cualquier caso, media hora después, llegamos a Tetouán.

De Visita con el Rey

Para nuestra sorpresa, encontramos la ciudad engalanada con banderas, estandartes, y gran cantidad de policías, y militares de la "Gendarmerie Royale". El Rey de Marruecos, Mohammed VI, estaba de visita en su Residencia Real de Tetouán, lo que para nosotros tenía como principal consecuencia, que los hoteles estaban todos llenos.

Dejamos el auto en un aparcamiento, que no era más que una gran explanada a los pies de unas barrancas sobre las cuales se abría la Medina a un lado, y el Palacio del Rey arriba. Tras una caminata nocturna en que tuvimos un primer contacto con la gastronomía marroquí (en este caso, no fue el mejor primer contacto... Sólo quedaban abiertos pocos sitios a esa hora, y solo encontramos uno de precios muy turísticos y calidad cuestionable), nos dimos por vencidos en la búsqueda de una pensión, hostal o esquinita donde pudiéramos dormir, y nos fuimos al hotel más barato posible: El cómodo Toyota. No podíamos pedir mucho más, dormimos a los pies del Palacio Real.

Esa primera noche, además, Sara tuvo su primer encuentro con el Llamado a la Oración, que la despertó a las 5 de la mañana. Yo, por supuesto, ni me enteré. Había una mezquita muy cerca, y como es mandatorio en el Islam, 5 veces al día se produce el llamado al rezo por los altavoces. Creemos que en este caso, por la presencia del Rey, se hizo con especial pompa. En mi sueño pareció que alguien cantaba, y eso fue todo...

Al final del viaje, casi casi nos habíamos aprendido la llamada, de tanto que la escuchamos...

Allahu akbar (Alá es grande)Ashhadu an la ilaha illa ’llah (Testifico que no hay dios sino Alá)Ashhadu anna Muhammadan rasulu’llah (Testifico que Mahoma es el Enviado de Alá)Hayya ‘ala l-salat (Venid a la oración)Hayya ‘ala l-falah (Venid a la salvación)Allahu akbar (Alá es grande)La ilaha illa ’llah (No hay dios sino Alá)

Al día siguiente, recorrimos brevemente la Medina de Tetouán, aunque estábamos un poco ansiosos por seguir viaje a Fez, justamente porque es considerada el corazón cultural de Marruecos, y la ciudad con la medina más bonita (y laberíntica...).

Así fue que pedimos indicaciones de cómo salir de la ciudad, y esto nos llevó a nuestro primer encuentro con los famosos (e infames) "Faux Guides" (Guías Falsos) de Marruecos... Sabíamos que existían, y no teníamos problemas en lidiar con ellos o usar sus servicios llegada la ocasión, pero en este primer contacto caímos como pobres novatos...

Justo fuera de una estación de servicio, preguntamos a uno que pasaba por allí cómo salir de la ciudad en dirección sur (hacia Fez). Inmediatamente nos dijo que diéramos la vuelta a una rotonda que había justo al lado, y comenzó a hacer señas de las diferentes curvas que tendríamos que tomar, y la cosa se complicaba. Le agradecimos y comenzamos a avanzar (estábamos en el auto), mas o menos en esa dirección cuando nos dijo

"Esperen, esperen", y nos hizo señas como para que lo siguiéramos lentamente con el auto, en medio del enjambre de tráfico, hasta la rotonda, para señalarnos desde allí por donde ir. Lo seguimos, pensando "qué simpático". Una vez allí, siguió caminando entre los coches, mientras nos hacía señas para que lo siguiéramos...

Esta es la forma en que te "lían". Primero entras en confianza porque parece que simplemente quieren ayudarte... Lo que pasa que cualquier persona a la que preguntes (o la gran mayoría), es un Faux Guide en potencia. Es decir, te ayudarán, mucho más de lo que te ayudaría una persona cualquiera, y luego te terminarán pidiendo algo. No tengo objeciones contra esta práctica. Después de todo están usando su tiempo para ayudarte... Lo que termina siendo un poco pesado es la forma en que lo hacen, ya que te suelen manipular un poco. Ejemplo: Quiero comprar un mapa. "Ven conmigo, te indico donde" y resulta que te llevan al local de un amigo, donde pagarás más por el mapa, porque la comisión la ponen ellos (de hecho, se ayudan mucho entre ellos, y es gracioso ver cómo el precio lo pone a veces otro cliente o uno que pasaba por allí, cuando lo preguntas en una tienda un poco abarrotada!). Y si les dices que no, que prefieres buscar otro sitio, empiezan con que no, con que está todo cerrado, etc...

Son inofensivos y sólo quieren ganar unos Dirham extras, pero requiere paciencia lidiar con ellos, porque a veces te puedes ver rodeado por gente demasiado colaboradora que al final terminará intentando sacarte algo.

En cualquier caso, seguimos a este tipo por un par más de calles atestadas de policías, tráficos, burros y camiones, hasta que dijo "Espera, más fácil si me subo al auto", o algo así... Hablaba sobre todo con señas y un francés medio mezclado con árabe. Así que lo subimos al auto, ya sabiendo que tendríamos que darle algo, pero bueno, si nos ayudaba todo bien... Así que entablamos una simpática conversación con él. Su nombre era Ahmed. Tras hacernos dar unas vueltas que eran obviamente inútiles (pero no valía la pena discutir), con el patente objeto de que luego nos sintiéramos más obligados a darle algo (ya que había pasado bastante tiempo con nosotros), nos acompañó a comprar un mapa, y finalmente hasta la salida de la abarrotada ciudad. Le dejamos unos dirham, algunos cigarrillos, y nos fuimos, después de que nos bautizara como "Redouán" y "Fátima", nombres que llevaríamos para todo el viaje (Fátima es aparentemente un nombre muy común para rebautizar a las extranjeras, pero era la primera vez que escuchaba Redouán). Me gustó, así que de esa forma me presenté desde ese momento.

Fez

Fez, antigua Ciudad Imperial, fue también Capital de Marruecos, y el corazón cultural del país, hasta que comenzó a perder poder e importancia contra las ciudades de la costa (Casablanca y Rabat), mejor ubicadas para el comercio exterior.

Como todas las ciudades marroquíes, tiene una Medina (ciudad antigua, rodeada de muros y con intrincadas y pequeñas callejuelas donde se amontonan tiendas, Riads, Dars, Hammans y viviendas de todo tipo), y una "Ville Nouvelle" (Ciudad Nueva), que no se distinguiría de cualquier ciudad occidental normal (los restaurantes y hoteles de lujo, los supermercados, bancos y edificios de departamentos, etc, está todo en la Ville Nouvelle).

El primer día, no conociendo la medina, decidimos quedarnos en un hotel de la Ville Nouvelle, en el que dejamos el coche, y marcharnos a la Medina a pasar el día.

Una vez que la vimos y disfrutamos, ya no nos quisimos ir... Encontramos una pensión muy barata cerca de la puerta principal (La Pensión Cascade) y a la noche siguiente nos mudamos allí.

La Medina de Fez

¿Cómo describir la Medina...? Es como retroceder en el tiempo. La Medina de Fez es inmensa, al punto de ser considerada el área urbana libre de vehículos a motor más grande del mundo. Estuvimos dos días, la recorrimos durante horas y horas, y creo que sólo vimos realmente el 30 o 40%. A tal punto, que ni siquiera visitamos el Mellah, el antiguo barrio judío (todas las ciudades árabes de antaño tenían un barrio árabe y uno judío, herencia de un tiempo en que ambas culturas convivían por todo el mundo pacíficamente, incluso en Jerusalem).

La Medina está dividida en barrios, dependiendo la actividad principal que allí se desarrolla. Así, paseando entre sus callejuelas, fuimos descubriendo el barrio de los artesanos (con orfebres, carpinteros, decoradores, telares, etc), el de los curtidores, donde se trabaja el cuero con una técnica que tiene cientos de años, el de las comidas y especias, y así, muchos más, con las siempre presentes mezquitas, y algún que otro punto de interés como el Museo de la Madera en la plaza Najjarine.

En lo que respecta a las Mezquitas, está prohibido el ingreso para los no Musulmanes. La tentación de ver una por dentro era muy grande, y cada vez que pasábamos por delante de una, Sara urdía algún plan para colarse... (planes que no llegaron a fructificarse)

Pero la mejor forma de describir la Medina, es a través de las fotos, al fondo de la página...

Pero hubo un pequeño punto negro... Tras volver de un agotador día, llegamos a la pensión (que tenía baño compartido), y tuve la brillante idea de beber agua del grifo... Sara estaba en el baño, donde había además cola, y yo no tenía dirhams para comprar una botella de agua. Tenía una terrible sed, después de caminar todo el día en la atestada medina, con el incesante calor, así que me dije "Ja! Yo que he bebido agua del 'colorido' Río Paraná, no me voy a amilanar" (a pesar de las numerosas advertencias de no beber agua del grifo).

Me sacié (con lo cual debo haberme clavado por lo menos medio litro), y el efecto fue instantáneo. Como una centrifugadora, mi sistema digestivo elevó el grito al cielo, ante el ataque despiadado del popourri más simpático de organismos jamás ingerido por mi humanidad.. Este agua se usa para cocinar y es por supuesto consumible, pero hervida, o por lo menos, teniendo el sistema mucho más inmunizado que mi patética excusa de defensas...

Primero fue una incontenible necesidad de evacuar por la vía normal (por atriqui), pero media hora después, vinieron los vómitos. Y vaya vómitos... Por lo menos 3 litros. No miento (2 veces en el baño, y una última vez en la puerta de la habitación, porque no me dio tiempo a llegar). El malestar general era como un martillo en la cabeza y alambres de púas enredados en el intestino, apretando carentes de toda piedad.

En ese momento, no tuve más opción que avisar a alguien de la pensión del pequeño "accidente" (inundé la mitad del pasillo), y cuando llegó uno que habíamos visto que preparaba el desayuno, lo primero que me preguntó fue "Bebiste agua del grifo?". Con cara de "Eeeeh.. bueno, quizás" le respondí sin palabras, tras lo cual me recriminó mi falta de sensatez, aclarando que sólo los más arrojados marroquíes bebían directamente ese agua. Y yo que me quise hacer el guapo, me mandé la turistada mayor y más idiota, je.

Ah! Pero este simpático muchacho tenía una solución. Me preparó un té con especias, cuyo nombre nunca me pude aprender, que parecía tener comino, una especia muy picante, y algo llamado Safar (o algo así). La verdad, en el estado en que estaba, mi organismo quería rechazarlo todo, pero Sara me aseguró que estaba bueno, y yo decidí encomendarme a las recetas locales, siempre eficaces. En cualquier caso, recuerdo su efecto... Fue mágico. De repente el alambre se aflojó, y el estómago decidió parar de jugar a la batidora con sus (ya escasos) contenidos. "Luego del té, duerme", me dijo el misterioso curandero. Así lo hice, y al día siguiente, si bien la diarrea persistía (y con semejante acumulación de bacterias tras la inmigración masiva a la que sometí al intestino, todavía duraría mucho más), el estómago se había calmado, y volvía a tener hambre (y muchísima sed).

Gracias, amigo, no recuerdo tu nombre, pero me hiciste además un excelente desayuno, y ahora conozco el secreto del mejor digestivo jamás inventando por el hombre... Durante el resto del viaje intentamos preguntar por el dichoso té, sin éxito, hasta que encontramos su ingrediente principal (el Safar ese) en una tienda de especias en Marrakech. Así que ya saben... Si tienen algún problema de panza, soy el agraciado poseedor de la cura milagrosa!

Después de dos días y dos noches, nos fuimos de Fez, emprendiendo el camino hacia el sur, cruzando la cordillera del atlas, en dirección al desierto...

Aquí os dejo las fotos de esta primera parte...

En el Album podéis ver todas las fotos, separadas en 6 partes.


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