Cabo de Gata

Y allí estuvimos el fin de semana del 20-22 de Julio.

Los que íbamos en el segundo coche, llegamos el viernes a la noche (Jony, Lily, Quique, Fer y un servidor). Allí nos esperaban Gustavo, Fabiana, Sara y Judith, que habían partido el viernes muy temprano.

Cuando estábamos a punto de llegar a Las Negras, nos comunicaron que nos esperaban directamente en un restaurante a comer Paella. "Se llama El Bar de la 3º Edad". Je... Brillante elección! Ya nos imaginámabos un bar rodeado de ambulancias prestas a llevarse las víctimas de caderas rotas y ataques cardíacos que seguramente nos depararía la noche...

Pero bueno, la paella estaba muy buena, y después de un rato, nos fuimos al Bar de Jo. Este sea probablemente el mejor Chiringo de playa que haya conocido jamás. No está justo sobre la playa, sino que se accede a él a traves de un camino de tierra que se pierde entre algunos cultivos. Está regenteado por franceses (incluido el dueño, el propio "Jo"), y dificilmente otro sitio le gane en encanto, ambientación, buen rollo, en fin... Buenísimo.

Estuvimos hasta bastante tarde, disfrutando excelentes mojitos y porritos. En un momento decidimos hacer una sesión de fotos temáticas con expresiones a cada cual más imaginativa, que nos depararon unas buenas risas. Después de haber fallado estrepitosamente en poner cara de esquimales, sorprendidos, chino freaky (...), y no sé qué más, la palma se la llevó Jony con su rendición de una "Babosa en Celo" (Fotos).

Esa noche, cuando los rezagados finalmente emprendimos el regreso al camping (Quique, Sara y yo, que aguantamos un poco más), vimos en el camino un Jabalí y un par de calcetines encantados, pero nadie nos cree...

En busca de la Cala Perdida

Al día siguiente decidimos que buscaríamos el sitio más inaccesible y recóndito para pasar el día (así de antisociales somos...). La costa del Cabo de Gata está estructurada en altos arrecifes que descienden sobre la costa de forma brusca, formando calas (pequeñas bahías), en un bello matiz de roca, árida vegetación, e imponente mar azulado. El lugar elegido, entonces, fue la Cala del Medio (no porque estuviera en el medio, sino porque era aparentemente la más inaccesible de todas...). Según nuestras informaciones, para llegar al lugar teníamos que conducir 9km por camino de tierra, y luego caminar otros 3km entre rocas y espinos...

No la encontramos. Y estuvimos aproximadamente unas dos horas yendo y viniendo por el monte, exploración durante la cual dimos cuenta de algunas cervezas bebiendolas, y otras tantas estrellandolas contra las duras rocas (gentileza, claro está, de un servidor...).

Decidimos regresar e irnos a otra playa, ya que cuando descubrimos que le habíamos pifiado feo el camino que teníamos que buscar, la sugerencia de emprender otra trabajosa marcha no fue bien recibida...

Encuentro Inesperado!

Mentira, en realidad, ya sabía que estaban allí. Por pura casualidad, mi amigo Raúl, Bea, Ana y Puri (ver "Festa do Marisco"), también habían decidido pasar el fin de semana allí, y nos encontramos por la noche, en la "Haima", un local-haima en la playa de Las Negras. Habían ido a bucear, y en teoría, algunos de nosotros lo íbamos a hacer también, pero no hubo fuerzas ni el sábado ni el domingo para levantarse a semejantes horas intempestivas como las que el buceo requiere (tipo 10 de la mañana...).

Pero bueno, esa noche nos encontramos con ellos y compartimos unas copas y buena música en la Haima. Nos quedamos con ganas de volver al Bar de Jo, pero una fiestecita en la playa tampoco era mal plan... Nos dio la oportunidad de admirar un sorprendente cielo estrellado como pocas veces se aprecia en Madrid. Entre las explicaciones de Sara y Puri conseguí finalmente reconocer la Osa Mayor, la Menor, y, menos académicamente, el Gato de la Abuela y alguna otra constelación que en mi cabeza tenía muchísimo sentido...

Sara y yo decidimos quedarnos a dormir en la playa. Si bien hacía un poco de frío (clima desértico, durante el día te cocinas, y durante la noche te congelas... Pasteurización Total), el camping la verdad que no era de lo más acogedor, y a partir de cierta hora, si hacías ruido, te tiraban con algo... Ah! Nada mejor que dormir en la playa... Lo aseguro, dormí como un bebé! (Aunque la mañana siguiente me enteré que un perro había intentando marcar su territorio sobre mi humanidad, infructuosamente)...

La Cala de San Pedro

El domingo nos depararía lo mejor. Desde Las Negras nos ofrecieron un "Aquataxi" (una Zodiac hasta arriba de gente), que nos llevaría a una Cala a la cual sólo se podía acceder en barco, o tras una excursión de una hora... En esta playa nudista encontramos una especie de comunidad hippie de muy buen rollito... Había un viejo castillo en ruinas (bueno, más que castillo era algo así como una pequeña fortificación costera), y algunas casas viejas, todas reconvertidas en hogares. Pero también había gente viviendo entre las piedras, ataviadas con palos y telas. Y un par de bares con paneles solares para sus necesidades eléctricas. La verdad que me quedé encantado con el lugar, y quiero volver lo antes posible!

Esa noche emprendimos el regreso, haciendo una parada estratégica para comer tan sólo una hora después de salir... Finalmente llegamos a Madrid a eso de las 3:00 AM, pero valió la pena... Apenas tenga la oportunidad, haré un retiro espiritual de unos cuantos días en las playas del Cabo de Gata. Y si es en tan buena compañía, muchísimo mejor.

Aquí dejo las fotos...


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