Soria: San Juanes 2009

June 29th, 2009

Este fin de semana he estado en las Fiestas de Soria… Esta noche estarán disponibles la enorme cantidad de fotos que hice, y una crónica en que intentaré describir y explicar lo que para mi son las mejores fiestas tradicionales a las que he asistido en España… Sencillamente magníficas.. ALBUM DE FOTOS


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El Gruísta Evangelista

April 22nd, 2009

Todo empezó como empieza cualquier rutinario día de la semana, sólo que esta vez, la rutina decidió tomarse vacaciones (ojalá no fuera tan adicta al trabajo, la muy cabrona). Me levanté, y tras dirigir los improperios correspondientes al despertador, sin los cuales nuestra relación no tendría esa mística que todos los mortales compartimos con el aparatito más odiado por la humanidad, saqué a Rasta. Agarré los bártulos de la moto (Chaqueta, Casco, Guantes, llaves), y me fui al parking.

Imagináis por donde van los tiros, ¿no? Nótese que dije, me fui al parking, y no al trabajo… Porque ahí acabó la rutina.

Mi plaza está en el último subsuelo del parking, hay que hacer 6 giros a la izquierda para salir del mismo. Lo sensato es hacerlos prácticamente al ralentí, y sin tocar los frenos. Esto tiene una explicación muy terrenal. Resulta que seguramente allá por la Edad del Asfalto (esa que viene justo después de la del Hierro), a un cabrón sin muchas luces, pero con mucha mala leche, le dijeron “Diseñarás cuevas donde el Hombre aparcará sus vehículos, y así será hasta la fin de los días”. Y el divino cabrón así lo hizo, y entre otras iluminadas ideas (como la de poner columnas meticulosamente estudiadas para molestar lo máximo posible), tuvo una en particular, que creo que debería formar parte del libro “Las 100 peores ideas de la humanidad, y el por qué no hacemos nada para cambiarlas”. Lamentablemente el libro no existe, porque si alguien supiera el por qué, probablemente la Humanidad implosionaría, y descubriríamos que no somos una especie que merece vivir.

Estoy divagando… Deben ser los anti-inflamatorios. En cualquier caso, no hablo de otra cosa que el suelo de los parkings. Esas enormes y traicioneras expansiones de cemento, con esa pátina tan bonita, que sólo sirve para oír chirriar las ruedas de los coches, incluso a velocidades bajísimas. Ahora bien, déjenme que les diga algo. Cualquier superficie donde la rueda de un coche chirríe y patine, pasa automáticamente a formar parte del Greatest Hits de “Trampas Mortales para Motoristas”.

Por cierto, el mismo cabrón, probablemente como premio a su ingenio, diseñó los pasos de cebra para peatones, porque están pintados con la misma clase de pintura deslizante. Vaya Crack. Así que en fin, teniendo que convivir con esta realidad, los motoristas nos hemos acostumbrado a circular por estas superficies con la moto lo más recta posible, sin pegar acelerenos bruscos, y sobre todo, por encima de todas las cosas, jamás, pase lo que pase, tocando el freno delantero.

Porque hete aquí que Newton dijo una vez (justo después de que le cayera un melón encima): “Si patina la rueda adelante, besas el suelo”. Así que iba yo tan orondo con mis rutinarios giros suaves y controlados, hasta que oí el agradable chirrido de las ruedas de un coche a la vuelta de la esquina del último giro, el que me mostraría la luz, y la huida del parking malévolo. El coche entró con cierta velocidad al doble carril, pero sin invadir el mío, y yo, que venía por todo el medio, en mi estupor matinal, y medio cegado por los faros, giré y apreté el freno. El delantero.

Dicen que los motoristas se dividen en dos grupos: “Los que se han caído, y los que se van a caer”. A su vez, yo sostengo que los que se han caído, se subdividen a su vez en otros dos grupos principales: “Los que se han caído en un parking a 5 km/h, en el más idiota, ridículo, e inocente de los accidentes, y los otros”. Tengo el orgullo, ¡qué digo!, el placer de informaros que hoy, de un plumazo, he ganado acceso a ambos clubes de caídos, en una única y magistral maniobra que quedará para los anales de la posteridad en otro famoso libro titulado: “Pedazo de imbécil, qué dijimos de tumbar y apretar el freno delantero?”. Y todos se regocijarán.

Ahora bien, como todos sabemos, cuando nos tropezamos en la calle, o en cualquier lugar con algún tipo de público, solemos reaccionar de una manera muy típica y divertida. Nos ponemos de pie inmediatamente, sacudiéndonos el polvo, y miramos alrededor sonriendo “No ha sido nada”, intentando salvarguardar la dignidad adoptando una pose a medio camino entre James Dean y el Sargento de Hierro. Da igual que los nervios se estén desgañitando; “Duele acá!!!! Duele acá!!! Inspección de Daños!! Haz Algo!”. Los ignoramos echando mano de nuestro inmenso poder de evasión del ridículo.

Cuando te caes en la moto a 5 km/h en un parking, aunque sólo haya un único testigo que, evidentemente, se apresura a acudir en tu auxilio, la reacción es notablemente similar. Sobre todo porque la chaqueta de cuero ayuda al efecto James Dean, y aunque la moto esté en el suelo con la rueda delantera todavía girando, no puedes perder semejante oportunidad de hundir levemente el lado izquierdo de la cadera, apoyarte contra una columna con el hombro, mientras apoyas uno de los pies sobre la misma, y buscas tranquilamente un cigarrillo, para encenderlo con paciencia y arte, mientras ignoras las preocupadas preguntas de tu audiencia, contestando sólo después de la primera bocanada de humo, que obviamente, exhalarás hacia arriba con los ojos cerrados, en plan: “Qué gran momento para que un tipo tan cool como yo disfrute de un piti”

Bueno, no fue exactamente así, pero el concepto es ése, sólo que un poco más patético y menos cinematográfico, pero no dejemos que la verdad arruine una buena historia… Tras convencer al pobre tío que no pasaba nada, que se fuera, hice la temida evaluación de daños a la Bonnie… Había caído sobre su lado izquierdo. Teniendo en cuenta que pesa más de 200kg, los daños fueron mínimos. El envite lo aguantaron estoicamente el intermitente delantero izquierdo, la maneta del embrague, y el pedal de cambios. El intermitente hizo lo que pudo, y valientemente le puso el pecho a la muerte, pero murió. Gracias a eso, la maneta sólo sufrió heridas leves, pero el pedal de cambios, si bien respiraba todavía, había perdido su extremidad, y eso es una herida mortal…

Sin poder engranar marchas, no me quedaba otra que recurrir al servicio de asistencia del Seguro. Hice la llamada pertinente, y tras asegurarme que las constantes vitales de la Bonnie estaban estables, y una subsiguiente llamada al trabajo para avisar de mi infortunio, me dispuse a esperar. Lo más extraño estaba a punto de suceder…

Unos veinte minutos más tarde, recibí la llamada de la Grúa. Una voz cálida y apacible, como la de un enfermero que todavía no ha perdido la pasión por el cuidado de los heridos, me dijo “Soy rojo y azul, estoy llegando…” Al parecer, se consideraba en Unidad Espiritual con la Grúa, este tío.

Recuerden ahora que hace unos párrafos más arriba dije que acababa de entrar en el selecto club de los que se han caído de la moto, y ya se sabe, semejantes revelaciones trascendentales nunca vienen solas. Es universalmente sabido que, por ejemplo, con apenas diferencias de segundos, cuando Cristo resucitó tras el tercer día, el Buda engañaba a QuetzalCotal con Zeus, mientras Mahoma se sacaba de la manga una Escalera Real de Yihadistas para ganar esa ya famosa partida de Póker al Dalai Dama. Pues eso, que los acontecimientos trascendentales nunca vienen solos, así que era perfectamente lógico que el conductor de la Grúa fuera un Pastor Evangelista. Part-time, eso sí, que con la crisis ni los predicadores se salvan de la doble jornada

Cargamos a la pobre Bonnie, ya estable y tranquila, en la Grúa, y emprendimos la marcha hacia el taller. El conductor, muy amable y simpático, y avezado en el tratamiento del stress post-traumático, me daba el tipo de conversación que se le daría a la viuda de un militar fallecido “Cayó cumpliendo su deber”. No lo consideraba especialmente extraño, hasta que, con esa mirada de quien esta a punto de revelar sus verdaderas cartas, me dijo: - “Tú eres argentino, ¿no?”. Afirmando con la cabeza, lo estudié un momento… Y luego añadió - “Es que yo escucho siempre, por la radio, a un pastor evangelista argentino…” Mencionó también su nombre, pero no lo recuerdo, y no viene al caso, porque esa pequeña introducción había cumplido su cometido, picar mi curiosidad… La cuestión es que su armamento predicador táctico estaba en movimiento, y yo tenía a todo el 4to batallón de defensas ateas de vacaciones en Honolulu. Ante tal indefensión, mi ignorancia y mi curiosidad no encontraron resistencia, e hice la pregunta trampa que él estaba esperando. “¿Evangelista? ¿Y cuál es la diferencia con los otros…?”

Pongámonos en situación: Madrid, miércoles por la mañana. Paseo de la Castellana. Las torres de plaza de castilla elevandose en la lejanía. “En un Astaco con un Gruísta Evangelista”. Gran nombre para una canción. Por un momento hasta pensé que su trabajo “terrenal” estaba cuidadosamente escogido para entrar en contacto con gente que acababa de sufrir averías y accidentes. Con las defensas bajas, producto del infortunio, son carne de cañón para predicadores de todo tipo… Por un tiempo aguanté el tipo. No decía nada nuevo, para variar, y aderezaba su discurso con la famosa táctica del acercamiento empático “Yo, que soy joven como tú”, “Lucas, un nombre bíblico”, etc…

Cien veces abrí y cerré la boca, en un acto de control que me sorprendió a mi mismo. Hace ya tiempo que me he resignado a no intentar razonar con religiosos. Ya no me quedan ganas ni de echar mano de la dialéctica. Así que tras escucharlo un rato, vi el filón, y probé algo diferente: Análisis bíblico. El tipo citaba la biblia cada dos por tres, así que sobre lo que decía, yo ofrecía mi visión de que era realmente lo que significaba (mejor ni lo imaginéis), dándole a entender que partíamos ya de la premisa de que era “Palabra de Dios”. Pues resulta que al final, acabamos teniendo una de las discusiones sobre teología más interesantes que recuerdo (casi todas las otras en que he estado envuelto nunca acabaron del todo, ejem, bien, con lo cual ésta ya tenía medio partido ganado, para ser sinceros). Lo que más me sorprendió, y espero no ofender al colectivo gruísta, es que esgrimía sus armas con dignidad y confianza. Este no era un creyente cualquiera… Había estudiado el arte de la predicación, y no exclamaba horrorizado ante mis herejes insinuaciones, sino que contraatacaba con convicción y coraje, aunque todo hay que decirlo, tampoco aportaba nada nuevo al asunto (pero es que ésto, con la religión, es imposible…).

Honestamente… Entre dos hipotéticas conversaciones, una sobre el increíble Madrid 3 - Getafe 2 de la noche anterior, con un 99.9% de probabilidades de que ocurriera, y ésta otra, con el 0,00001% (el resto de porcentajes reservados para otras randomeces varias), me tocó la más inesperada, divertida y diferente de todas. No me quejo. Se despidió con un “Ten fe”, estrechándome la mano como lo hace un cura (así como dandote a entender que te está trasmitiendo energía o algo). “Lo llevas claro conmigo”, pensé, pero decidí ahorrarle la sensación de derrota. Esta alma no la iba a conquistar, pero ojo… El Gruísta Evangelista anda al acecho, y está armado…

Por cierto, al final la reparación fueron sólo 40€, y la rodilla está bien, así que la movida me salió barata, en todos los sentidos. Mañana regresa la rutina. Desde luego, sin estas rarezas que nos regala el destino de vez en cuando, sería insoportable…


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Nuevo integrante en la Familia.

January 29th, 2008

Debo muchas actualizaciones al blog, incluyendo la inconclusa Crónica de Marruecos, y prometo que me pondré a ello, pero ahora, es momento de presentar en sociedad al nuevo integrante de la Familia Lavapiés (Esto es, los que vivimos en el orgulloso e independiente Reino Republicano de Lavapiés).

Su nombre es Rasta, nació el 2 de Diciembre del 2007, y es una orgullosa Canis Lupus Familiaris (o sea, un Perro), de Raza Labrador, color Chocolate, para más señas…

Por ahora está disfrutando de su cachorrez, y más le vale que lo haga, porque dentro de poco, va a tener que trabajar, y mucho! (Pregúntenle a Matias, Pablo y Leo…)

Aquí dejo el resto de las fotos…


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Crónicas de Marruecos: Parte I

September 12th, 2007

“Al Maghrib al Aqşá”

Que significa “La Tierra más lejana hacia el poniente”, es la procedencia del nombre de Marruecos. Comprendido dentro de la vasta región del “Maghrib” (poniente), que corresponde a la parte más occidental del Mundo Árabe (Marruecos, Argelia, Túnez), en el norte de África, Marruecos ofrece un siempre sorprendente collage de excelente gastronomía, paisajes bellísimos e imposibles, y maravillosa gente.

Durante 11 días, Sara y yo estuvimos recorriendo esta hermosa tierra (en un todoterreno), aventura que nos deparó muy buenas experiencias y la siempre presente cualidad de cualquier viaje de este tipo, la renovación y hasta el crecimiento en la comprensión de una parte de nuestro mundo diferente de aquella de la que provenimos… Aunque Marruecos esté muy occidentalizado, a caballo entre el mundo musulmán y occidente (y esto es una pesada losa, ya que ambos mundos lo juzgan y miran con malos ojos), guarda todavía muchas tradiciones propias del mundo árabe, y es capaz de ofrecerlas y mostrarlas en todo su esplendor…

Poco a poco iré publicando los videos, a medida que los tenga editados… Por ahora, los invito a compartir este viaje conmigo, a través de las fotos y las historias que nos dejó…

Llegada a Marruecos

Salimos de Madrid el sábado después de comer. El plan consistía en alcanzar Algeciras sobre las 7 de la tarde, para cruzar a Ceuta relativamente temprano, y dormir en Tetouán, ya en territorio Marroquí, a 40kms al sur de Ceuta.

Pero para variar, se nos hizo tarde. Los 600kms de Madrid a Algeciras los hicimos lo más rápido que pudimos, y llegamos justito para embarcar en el último Ferry del día, a las 22. El cruce por el estrecho se hace en sólo 30 minutos (en caso contrario se llamaría el Ancho de Gibraltar). La mayor cantidad de tiempo, sin embargo, la perderíamos en la frontera entre Ceuta y Marruecos. Hasta 2 horas nos tuvieron rellenando papeles varios, demora que se acrecentó por tener que obtener un permiso temporal para circular en un vehículo extranjero…

La ineficaz burocracia marroquí se hizo enseguida patente, observando el gran número de gente involucrada en el papeleo de la frontera, y el hecho de que nadie nos explicaba concretamente todos los pasos a seguir. Cuando rellenamos el papel de entrada, quien nos lo dio nos indicó que teníamos que sellar el pasaporte en otra cabina, tras lo cual volvimos al primero, que nos decía que ahora teníamos que obtener el permiso de circulación de otro policía de aduana, para lo cual primero tenía que revisar el vehículo un tercero, pero quien sellaba el permiso definitivo era otro que había por ahí como que la cosa no iba con él, y finalmente, nos devolvió el papel otro más, vestido de civil, porque se ve que estaba aburrido, o algo así…

Eventualmente, entramos en Marruecos a medianoche, y por la gracia de los cambios de horario exclusivamente políticos, le robamos dos horas al día, “regresando” hasta las 10 de la noche.

En cualquier caso, media hora después, llegamos a Tetouán.

De Visita con el Rey

Para nuestra sorpresa, encontramos la ciudad engalanada con banderas, estandartes, y gran cantidad de policías, y militares de la “Gendarmerie Royale”. El Rey de Marruecos, Mohammed VI, estaba de visita en su Residencia Real de Tetouán, lo que para nosotros tenía como principal consecuencia, que los hoteles estaban todos llenos.

Dejamos el auto en un aparcamiento, que no era más que una gran explanada a los pies de unas barrancas sobre las cuales se abría la Medina a un lado, y el Palacio del Rey arriba. Tras una caminata nocturna en que tuvimos un primer contacto con la gastronomía marroquí (en este caso, no fue el mejor primer contacto… Sólo quedaban abiertos pocos sitios a esa hora, y solo encontramos uno de precios muy turísticos y calidad cuestionable), nos dimos por vencidos en la búsqueda de una pensión, hostal o esquinita donde pudiéramos dormir, y nos fuimos al hotel más barato posible: El cómodo Toyota. No podíamos pedir mucho más, dormimos a los pies del Palacio Real.

Esa primera noche, además, Sara tuvo su primer encuentro con el Llamado a la Oración, que la despertó a las 5 de la mañana. Yo, por supuesto, ni me enteré. Había una mezquita muy cerca, y como es mandatorio en el Islam, 5 veces al día se produce el llamado al rezo por los altavoces. Creemos que en este caso, por la presencia del Rey, se hizo con especial pompa. En mi sueño pareció que alguien cantaba, y eso fue todo…

Al final del viaje, casi casi nos habíamos aprendido la llamada, de tanto que la escuchamos…

Allahu akbar (Alá es grande)
Ashhadu an la ilaha illa ’llah (Testifico que no hay dios sino Alá)
Ashhadu anna Muhammadan rasulu’llah (Testifico que Mahoma es el Enviado de Alá)
Hayya ‘ala l-salat (Venid a la oración)
Hayya ‘ala l-falah (Venid a la salvación)
Allahu akbar (Alá es grande)
La ilaha illa ’llah (No hay dios sino Alá)

Al día siguiente, recorrimos brevemente la Medina de Tetouán, aunque estábamos un poco ansiosos por seguir viaje a Fez, justamente porque es considerada el corazón cultural de Marruecos, y la ciudad con la medina más bonita (y laberíntica…).

Así fue que pedimos indicaciones de cómo salir de la ciudad, y esto nos llevó a nuestro primer encuentro con los famosos (e infames) “Faux Guides” (Guías Falsos) de Marruecos… Sabíamos que existían, y no teníamos problemas en lidiar con ellos o usar sus servicios llegada la ocasión, pero en este primer contacto caímos como pobres novatos…

Justo fuera de una estación de servicio, preguntamos a uno que pasaba por allí cómo salir de la ciudad en dirección sur (hacia Fez). Inmediatamente nos dijo que diéramos la vuelta a una rotonda que había justo al lado, y comenzó a hacer señas de las diferentes curvas que tendríamos que tomar, y la cosa se complicaba. Le agradecimos y comenzamos a avanzar (estábamos en el auto), mas o menos en esa dirección cuando nos dijo

“Esperen, esperen”, y nos hizo señas como para que lo siguiéramos lentamente con el auto, en medio del enjambre de tráfico, hasta la rotonda, para señalarnos desde allí por donde ir. Lo seguimos, pensando “qué simpático”. Una vez allí, siguió caminando entre los coches, mientras nos hacía señas para que lo siguiéramos…

Esta es la forma en que te “lían”. Primero entras en confianza porque parece que simplemente quieren ayudarte… Lo que pasa que cualquier persona a la que preguntes (o la gran mayoría), es un Faux Guide en potencia. Es decir, te ayudarán, mucho más de lo que te ayudaría una persona cualquiera, y luego te terminarán pidiendo algo. No tengo objeciones contra esta práctica. Después de todo están usando su tiempo para ayudarte… Lo que termina siendo un poco pesado es la forma en que lo hacen, ya que te suelen manipular un poco. Ejemplo: Quiero comprar un mapa. “Ven conmigo, te indico donde” y resulta que te llevan al local de un amigo, donde pagarás más por el mapa, porque la comisión la ponen ellos (de hecho, se ayudan mucho entre ellos, y es gracioso ver cómo el precio lo pone a veces otro cliente o uno que pasaba por allí, cuando lo preguntas en una tienda un poco abarrotada!). Y si les dices que no, que prefieres buscar otro sitio, empiezan con que no, con que está todo cerrado, etc…

Son inofensivos y sólo quieren ganar unos Dirham extras, pero requiere paciencia lidiar con ellos, porque a veces te puedes ver rodeado por gente demasiado colaboradora que al final terminará intentando sacarte algo.

En cualquier caso, seguimos a este tipo por un par más de calles atestadas de policías, tráficos, burros y camiones, hasta que dijo “Espera, más fácil si me subo al auto”, o algo así… Hablaba sobre todo con señas y un francés medio mezclado con árabe. Así que lo subimos al auto, ya sabiendo que tendríamos que darle algo, pero bueno, si nos ayudaba todo bien… Así que entablamos una simpática conversación con él. Su nombre era Ahmed. Tras hacernos dar unas vueltas que eran obviamente inútiles (pero no valía la pena discutir), con el patente objeto de que luego nos sintiéramos más obligados a darle algo (ya que había pasado bastante tiempo con nosotros), nos acompañó a comprar un mapa, y finalmente hasta la salida de la abarrotada ciudad. Le dejamos unos dirham, algunos cigarrillos, y nos fuimos, después de que nos bautizara como “Redouán” y “Fátima”, nombres que llevaríamos para todo el viaje (Fátima es aparentemente un nombre muy común para rebautizar a las extranjeras, pero era la primera vez que escuchaba Redouán). Me gustó, así que de esa forma me presenté desde ese momento.

Fez

Fez, antigua Ciudad Imperial, fue también Capital de Marruecos, y el corazón cultural del país, hasta que comenzó a perder poder e importancia contra las ciudades de la costa (Casablanca y Rabat), mejor ubicadas para el comercio exterior.

Como todas las ciudades marroquíes, tiene una Medina (ciudad antigua, rodeada de muros y con intrincadas y pequeñas callejuelas donde se amontonan tiendas, Riads, Dars, Hammans y viviendas de todo tipo), y una “Ville Nouvelle” (Ciudad Nueva), que no se distinguiría de cualquier ciudad occidental normal (los restaurantes y hoteles de lujo, los supermercados, bancos y edificios de departamentos, etc, está todo en la Ville Nouvelle).

El primer día, no conociendo la medina, decidimos quedarnos en un hotel de la Ville Nouvelle, en el que dejamos el coche, y marcharnos a la Medina a pasar el día.

Una vez que la vimos y disfrutamos, ya no nos quisimos ir… Encontramos una pensión muy barata cerca de la puerta principal (La Pensión Cascade) y a la noche siguiente nos mudamos allí.

La Medina de Fez

¿Cómo describir la Medina…? Es como retroceder en el tiempo. La Medina de Fez es inmensa, al punto de ser considerada el área urbana libre de vehículos a motor más grande del mundo. Estuvimos dos días, la recorrimos durante horas y horas, y creo que sólo vimos realmente el 30 o 40%. A tal punto, que ni siquiera visitamos el Mellah, el antiguo barrio judío (todas las ciudades árabes de antaño tenían un barrio árabe y uno judío, herencia de un tiempo en que ambas culturas convivían por todo el mundo pacíficamente, incluso en Jerusalem).

La Medina está dividida en barrios, dependiendo la actividad principal que allí se desarrolla. Así, paseando entre sus callejuelas, fuimos descubriendo el barrio de los artesanos (con orfebres, carpinteros, decoradores, telares, etc), el de los curtidores, donde se trabaja el cuero con una técnica que tiene cientos de años, el de las comidas y especias, y así, muchos más, con las siempre presentes mezquitas, y algún que otro punto de interés como el Museo de la Madera en la plaza Najjarine.

En lo que respecta a las Mezquitas, está prohibido el ingreso para los no Musulmanes. La tentación de ver una por dentro era muy grande, y cada vez que pasábamos por delante de una, Sara urdía algún plan para colarse… (planes que no llegaron a fructificarse)

Pero la mejor forma de describir la Medina, es a través de las fotos, al fondo de la página…

Pero hubo un pequeño punto negro… Tras volver de un agotador día, llegamos a la pensión (que tenía baño compartido), y tuve la brillante idea de beber agua del grifo… Sara estaba en el baño, donde había además cola, y yo no tenía dirhams para comprar una botella de agua. Tenía una terrible sed, después de caminar todo el día en la atestada medina, con el incesante calor, así que me dije “Ja! Yo que he bebido agua del ‘colorido’ Río Paraná, no me voy a amilanar” (a pesar de las numerosas advertencias de no beber agua del grifo).

Me sacié (con lo cual debo haberme clavado por lo menos medio litro), y el efecto fue instantáneo. Como una centrifugadora, mi sistema digestivo elevó el grito al cielo, ante el ataque despiadado del popourri más simpático de organismos jamás ingerido por mi humanidad.. Este agua se usa para cocinar y es por supuesto consumible, pero hervida, o por lo menos, teniendo el sistema mucho más inmunizado que mi patética excusa de defensas…

Primero fue una incontenible necesidad de evacuar por la vía normal (por atriqui), pero media hora después, vinieron los vómitos. Y vaya vómitos… Por lo menos 3 litros. No miento (2 veces en el baño, y una última vez en la puerta de la habitación, porque no me dio tiempo a llegar). El malestar general era como un martillo en la cabeza y alambres de púas enredados en el intestino, apretando carentes de toda piedad.

En ese momento, no tuve más opción que avisar a alguien de la pensión del pequeño “accidente” (inundé la mitad del pasillo), y cuando llegó uno que habíamos visto que preparaba el desayuno, lo primero que me preguntó fue “Bebiste agua del grifo?”. Con cara de “Eeeeh.. bueno, quizás” le respondí sin palabras, tras lo cual me recriminó mi falta de sensatez, aclarando que sólo los más arrojados marroquíes bebían directamente ese agua. Y yo que me quise hacer el guapo, me mandé la turistada mayor y más idiota, je.

Ah! Pero este simpático muchacho tenía una solución. Me preparó un té con especias, cuyo nombre nunca me pude aprender, que parecía tener comino, una especia muy picante, y algo llamado Safar (o algo así). La verdad, en el estado en que estaba, mi organismo quería rechazarlo todo, pero Sara me aseguró que estaba bueno, y yo decidí encomendarme a las recetas locales, siempre eficaces. En cualquier caso, recuerdo su efecto… Fue mágico. De repente el alambre se aflojó, y el estómago decidió parar de jugar a la batidora con sus (ya escasos) contenidos. “Luego del té, duerme”, me dijo el misterioso curandero. Así lo hice, y al día siguiente, si bien la diarrea persistía (y con semejante acumulación de bacterias tras la inmigración masiva a la que sometí al intestino, todavía duraría mucho más), el estómago se había calmado, y volvía a tener hambre (y muchísima sed).

Gracias, amigo, no recuerdo tu nombre, pero me hiciste además un excelente desayuno, y ahora conozco el secreto del mejor digestivo jamás inventando por el hombre… Durante el resto del viaje intentamos preguntar por el dichoso té, sin éxito, hasta que encontramos su ingrediente principal (el Safar ese) en una tienda de especias en Marrakech. Así que ya saben… Si tienen algún problema de panza, soy el agraciado poseedor de la cura milagrosa!

Después de dos días y dos noches, nos fuimos de Fez, emprendiendo el camino hacia el sur, cruzando la cordillera del atlas, en dirección al desierto…

Estas son las fotos que nos deparó la primera etapa del viaje.



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Addio, Luciano

September 6th, 2007

Una leyenda en vida, eso era Luciano Pavarotti, hasta esta mañana, cuando falleció en un hospital de Modena.

Llevó la Ópera a las masas, con una voz poderosa, gentil, jovial, como su personalidad… Si alguna vez vieron una entrevista, parecía un tipo alegre, el típico “gordito feliz”, y así era en el escenario, con una pequeña diferencia: Con su voz era capaz de conmover al corazón más agarrotado. Lamentablemente, nunca lo vi en vivo, y será una de las tristes cosas que tendré que tachar en mi lista de “Cosas que tengo que hacer antes de morir”…

Riposa in pace, Luciano.

Este video de YouTube es la última vez que interpretó Nessun Dorma en vivo, en la inauguración de las Olimpiadas Invernales de Torino en 2006. Aún con 70 años, su voz era capaz de llevar lágrimas a los ojos.


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Plaupez en el Copola Club - Nueva Fecha!

September 5th, 2007

… Así que ya saben gente de Madrid. No hay excusas para no ir.

Emergente DJ de talento y fama internacional, al que los especialistas internacionales han dedicado las más sentidas y positivas críticas. Hete aquí una muestra…

“Espasmódico sonido extemporáneo y abismalmente etéreo” - The New York Times

“Consigue con una bandeja lo que Hendrix con una guitarra” - El Pregonero de Istambul

“Un minimal globalizador, un techno que llega a todos los sentidos” - La Voz de Kuala Lumpur

“Cuatro días me perdí en el Tibet porque los Sherpas prefirieron quedarse a escucharlo” - El Buda Sentado

“Excelente ambiente para la sesión de control al gobierno más cañera del último lustro” - Zapatero

“Zapatero a tus zapatos” - Rajoy

“Me los gasté, Señor Rajoy” - Zapatero

Ignoren lo que pone en la imagen… Recuerden! La fecha es el 28 de Septiembre


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Fiesta de los 80

August 16th, 2007

… y las fotos hablan por sí solas. Habrá que repetir alguna vez!



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El Show de Jony - Bar de Jo

August 1st, 2007

Lo que sigue es la serie de fotos que hicimos intentando interpretar lo que fuera que Judith dijera, en el Bar de Jo… Todavía no me explico por qué en muchos de los casos cada uno hace algo tan completamente diferente a los demás, que es imposible averiguar cual era la premisa original…



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I bless the rain down in Africa…

August 1st, 2007

Y bendecida sea, si nos da un respiro en un par de semanas, cuando Sara y yo estemos recorriendo Marruecos (y quizás también Argelia y Túnez).

Originalmente, el plan era hacer una “Vuelta Mediterránea”… Cortesía de GeoDistance, había incluso trazado esta ruta: (click en la imagen para verla grande)

En total son casi 7000 kms, de los cuales 2000 son en África (1200 solamente para cruzar Argelia desde Marruecos a Túnez). El problema es que necesitaríamos como mínimo 15 días, y no va a poder ser…

Así que otra opción es cortar desde Túnez directamente a España, en un Ferry que para en Ibiza, o bien hacer una ruta alternativa, menos ambiciosa: La Vuelta Marroquí.

El problema de esta puede ser el calor… Cruzaríamos el Atlas y bajaríamos al Sahara (el tramo de ruta más al sur, que se aprecia incluso en la imagen, pasando las montañas). 45º en el medio del desierto, en pleno Agosto, puede ser quizás demasiado…

En cualquiera de los casos, la suerte está echada, y espero traer buenas historias y fotos de regreso (traducir por: Espero regresar!). Iremos en el Toyota directamente desde Madrid, cruzando en Ferry desde Algeciras a Ceuta, esperemos que aguante!

I surely bless the rain down in Africa, cause I’m certain I’ll miss it dearly


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Un Segundo

July 29th, 2007

La vida está llena de segundos. Instantes efímeros. Hay veces que se escurren insulsos. Otras veces se amontonan, indiferentes. Y hay segundos que brillan con luz propia.Unidad de vida, y sin embargo, la suma de ellos es casi siempre menos que el valor individual de esos segundos que dejan en evidencia la exageración de las horas de nuestros días. Podríamos vivir montones de años con el recuerdo de algunos segundos.

Segundos de cruce de miradas que resumen todo aquello que se quiere decir, y que sólo en un segundo se expresa con la absoluta pureza que nunca conseguirían horas de explicación. Segundos de silencio que hacen buenos los minutos de ruido.

Segundos que, por un capricho de la lengua, evocan también el arañazo infructuoso a la gloria, la decepción de la derrota, el “casi”. Y sin embargo, hay segundos que se hacen primeros, y su recuerdo se anticipa siempre a la globalidad de nuestra existencia. Esos segundos nunca se sienten segundos, ni secundarios.

Hay veces que los días se van sin ninguno de esos segundos. Y hay segundos que valen un día, o dos, o mucho más. Esos segundos para atesorar, disfrutar, dejarse consumir en su fuego, pero nunca analizar. Esos segundos nos hablan de tantas cosas, que detenerse a mirarlos significaría estropearlos.

Un segundo para crecer.

Un segundo para amar.

Un segundo para rozar el cielo.

Y otro para aterrizar.

¿Tienes un segundo?


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